
Cistectomía
Cirugía oncológica vesical.
La cistectomía es una cirugía que consiste en retirar una parte o la totalidad de la vejiga cuando existe cáncer vesical u otra enfermedad pélvica que compromete este órgano. En cáncer de vejiga invasivo o recurrente de alto riesgo, puede ser necesaria una cistectomía radical, que además de la vejiga puede incluir ganglios linfáticos y órganos cercanos según el caso. Después de retirar la vejiga, el cirujano debe crear una nueva vía para almacenar o eliminar la orina, conocida como derivación urinaria. Por su complejidad, esta cirugía requiere una planificación cuidadosa que considere control oncológico, función urinaria, recuperación, calidad de vida y acompañamiento integral.
Sobre el
Procedimiento
Qué es la cistectomía
La cistectomía es el procedimiento quirúrgico mediante el cual se extirpa la vejiga de forma parcial o total. La vejiga es el órgano encargado de almacenar la orina producida por los riñones antes de su eliminación.
Cuando se retira solo una porción de la vejiga, se habla de cistectomía parcial. Cuando se extirpa toda la vejiga, se denomina cistectomía radical. Esta última suele requerir una reconstrucción del sistema urinario para permitir que la orina salga del cuerpo de una nueva manera.
En el contexto oncológico, la cistectomía busca retirar el tumor con criterios de seguridad, evaluar ganglios linfáticos cercanos y reducir el riesgo de progresión de la enfermedad.
Cuándo puede indicarse
La cistectomía puede indicarse en pacientes con cáncer de vejiga invasivo al músculo, cáncer de vejiga no invasivo de alto riesgo que no responde a tratamientos conservadores, tumores recurrentes o lesiones extensas que comprometen gran parte de la vejiga.
También puede realizarse cuando otros tumores pélvicos, como cáncer de colon, próstata, útero o endometrio avanzado, invaden la vejiga y requieren una cirugía más amplia para lograr control de la enfermedad.
En casos no oncológicos, puede considerarse en situaciones seleccionadas como malformaciones congénitas, daño severo de la vejiga, trastornos neurológicos graves o enfermedades inflamatorias que afectan de forma importante la función urinaria.
Cistectomía parcial y radical
La cistectomía parcial consiste en retirar solo la zona de la vejiga donde se encuentra la lesión, conservando el resto del órgano. Se utiliza en casos muy seleccionados, cuando el tumor está localizado, es técnicamente resecable y se puede preservar una vejiga funcional con seguridad oncológica.
La cistectomía radical consiste en retirar toda la vejiga. En hombres, puede incluir próstata y vesículas seminales. En mujeres, puede incluir útero, ovarios, trompas de Falopio y parte de la vagina, según la extensión del tumor y la planificación quirúrgica.
En ambos casos, pueden retirarse ganglios linfáticos pélvicos para evaluar si existe diseminación regional. Esta información es fundamental para definir el estadio de la enfermedad y la necesidad de tratamientos complementarios.
Derivación urinaria
Después de una cistectomía radical, el cuerpo necesita una nueva forma de eliminar la orina. A este proceso se le llama derivación urinaria.
Una de las opciones más utilizadas es el conducto ileal, en el que se emplea un segmento del intestino delgado para conducir la orina desde los uréteres hacia una abertura en el abdomen llamada estoma. La orina se recolecta en una bolsa externa adherida a la piel.
Otra opción es la neovejiga ortotópica, en la que se construye un reservorio interno con una porción del intestino y se conecta a la uretra para permitir que la persona orine de una forma más similar a la natural. Mayo Clinic describe esta reconstrucción como la creación de una bolsa interna a partir de intestino para almacenar orina después de retirar la vejiga.
También existen reservorios continentes, que almacenan la orina dentro del cuerpo y se vacían mediante cateterización a través de una pequeña abertura. La elección depende del diagnóstico, la anatomía, la función renal, el estado general, la edad, los tratamientos previstos y la capacidad del paciente para manejar cada alternativa.
Cómo se realiza
La cistectomía se realiza en quirófano, bajo anestesia general. Puede llevarse a cabo mediante cirugía abierta, laparoscópica o asistida por robot, según la extensión de la enfermedad, las condiciones del paciente y la experiencia del equipo quirúrgico.
Durante el procedimiento, el cirujano retira la vejiga, ganglios linfáticos cercanos y, cuando corresponde, órganos vecinos comprometidos o incluidos en la resección radical. Posteriormente, se construye la derivación urinaria seleccionada.
La cirugía requiere una planificación detallada porque combina dos objetivos: retirar la enfermedad de forma adecuada y crear una vía urinaria funcional, segura y compatible con la vida diaria del paciente.
Evaluación previa
Antes de una cistectomía, el paciente requiere una evaluación completa que puede incluir cistoscopia, biopsia o resección transuretral previa, tomografía, resonancia magnética, análisis de sangre, evaluación renal, valoración anestésica, estudios cardiopulmonares y revisión del estado nutricional.
En cáncer de vejiga, es importante conocer la profundidad del tumor, la presencia de ganglios sospechosos, la posible extensión a órganos cercanos y la existencia de enfermedad a distancia. Esta información permite definir si la cirugía debe realizarse de entrada o si conviene indicar quimioterapia antes del procedimiento.
También es fundamental explicar las opciones de derivación urinaria antes de la cirugía. El paciente debe conocer cómo cambiará la eliminación de la orina, qué cuidados requerirá y cómo puede impactar su vida cotidiana.
Recuperación y seguimiento
La recuperación después de una cistectomía puede requerir varios días de hospitalización. Durante este periodo se controla el dolor, la función intestinal, la cicatrización, la función renal, la producción de orina y la adaptación inicial a la derivación urinaria.
Después de la cirugía, es normal que el paciente necesite tiempo para aprender el manejo de su nueva vía urinaria. Si se realizó un conducto ileal, se enseña el cuidado del estoma y de la bolsa recolectora. Si se construyó una neovejiga o reservorio continente, se indican pautas para vaciamiento, entrenamiento y control de mucosidad.
El seguimiento posterior incluye revisión del informe patológico, control de función renal, vigilancia de infecciones urinarias, evaluación de electrolitos, adaptación nutricional y controles oncológicos para detectar recurrencia o necesidad de tratamientos complementarios.
Aspectos importantes a considerar
La cistectomía es una cirugía mayor y puede asociarse a riesgos como sangrado, infección, trombosis, neumonía, obstrucción intestinal, fuga urinaria, infecciones urinarias, alteraciones de electrolitos, deshidratación o complicaciones de la derivación urinaria.
También puede generar cambios importantes en la calidad de vida, la imagen corporal, la función urinaria, la sexualidad y la adaptación emocional. Estos aspectos deben conversarse con claridad antes del procedimiento para que el paciente pueda tomar decisiones informadas.
Aunque implica una transición importante, muchas personas logran adaptarse a una vida activa después de una cistectomía con educación adecuada, seguimiento médico y apoyo especializado.
Enfoque del Dr. William Puente
En la cistectomía, el Dr. William Puente prioriza una planificación quirúrgica integral que combine control oncológico, seguridad técnica y adaptación funcional del paciente. Cada caso se evalúa considerando la etapa del cáncer, la necesidad de retirar órganos cercanos, la opción de derivación urinaria más adecuada y el impacto en la calidad de vida. Su enfoque busca ofrecer una cirugía responsable, cuidadosamente indicada y acompañada por una visión humana durante todo el proceso.

Cultura preventiva
La prevención es parte esencial de una atención médica responsable, orientada a promover hábitos de cuidado, controles oportunos y una mayor conciencia sobre la importancia de proteger la salud antes de que aparezcan señales de alarma o condiciones avanzadas.
Detección temprana
La detección temprana permite reconocer señales importantes a tiempo, evaluar cada caso con criterio médico y orientar decisiones oportunas que favorezcan un diagnóstico más preciso, un manejo adecuado y mejores posibilidades de tratamiento para cada paciente.
Atención profesional
La atención profesional se fundamenta en experiencia, certificación y criterio médico especializado, ofreciendo a cada paciente una valoración responsable, orientación clara y acompañamiento seguro durante el proceso de diagnóstico, tratamiento y seguimiento.

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