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Tiroidectomía

Cirugía oncológica tiroidea.

La tiroidectomía es una cirugía que consiste en retirar una parte o la totalidad de la glándula tiroides, ubicada en la base del cuello. Puede indicarse en casos de cáncer de tiroides, bocio de gran tamaño, nódulos sospechosos, enfermedad tiroidea hiperfuncionante o lesiones que requieren tratamiento quirúrgico especializado. La extensión de la cirugía depende del diagnóstico, el tamaño de la lesión, la presencia de ganglios linfáticos comprometidos, los estudios previos y la necesidad de conservar función tiroidea cuando es posible. En casos oncológicos, la tiroidectomía forma parte de una estrategia integral que puede incluir análisis patológico, seguimiento endocrinológico, terapia hormonal y, en pacientes seleccionados, tratamiento con yodo radioactivo.

Sobre el
Procedimiento

Qué es la tiroidectomía

La tiroidectomía es el procedimiento quirúrgico mediante el cual se extirpa una parte o la totalidad de la glándula tiroides. La tiroides es una glándula con forma de mariposa ubicada en la parte anterior del cuello, encargada de producir hormonas que regulan funciones importantes del metabolismo, la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal y el equilibrio energético.

Cuando se retira solo una parte de la glándula, el tejido tiroideo restante puede conservar parte o la totalidad de la función hormonal. Cuando se extirpa toda la tiroides, el organismo ya no puede producir hormona tiroidea por sí mismo, por lo que se requiere tratamiento diario de reemplazo hormonal.

En el contexto del cáncer de tiroides, la cirugía permite retirar la lesión, analizar el tejido, evaluar la extensión de la enfermedad y definir si se necesitan tratamientos complementarios.


Cuándo puede indicarse

La tiroidectomía puede recomendarse cuando existe cáncer de tiroides confirmado o sospecha importante de malignidad en un nódulo tiroideo. En estos casos, la cirugía puede ser el tratamiento principal y permite obtener información definitiva a través del estudio patológico.

También puede indicarse en bocios de gran tamaño que generan síntomas por compresión, como dificultad para tragar, sensación de presión en el cuello, cambios en la voz o dificultad para respirar. En algunos casos, el crecimiento de la glándula puede extenderse hacia el tórax y requerir una planificación quirúrgica más cuidadosa.

Otra indicación posible es el hipertiroidismo, especialmente cuando los medicamentos no logran controlar la enfermedad, cuando existen efectos adversos, cuando hay bocio grande o cuando el paciente no es candidato a otras alternativas como el yodo radioactivo.


Tipos de tiroidectomía

La lobectomía tiroidea consiste en retirar uno de los lóbulos de la tiroides. Puede indicarse en ciertos nódulos, lesiones sospechosas o algunos cánceres de bajo riesgo localizados en un solo lado de la glándula.

La tiroidectomía parcial o subtotal retira una porción importante de la tiroides, dejando tejido tiroideo residual. Su uso depende de la enfermedad específica y de la necesidad de conservar función tiroidea.

La tiroidectomía total consiste en retirar toda la glándula tiroides. Puede indicarse en cánceres de mayor riesgo, enfermedad bilateral, bocios grandes, enfermedad de Graves u otras condiciones en las que se requiere eliminar completamente el tejido tiroideo.

En algunos casos de cáncer de tiroides, también puede ser necesario retirar ganglios linfáticos del cuello si existe sospecha o confirmación de compromiso ganglionar.


Cómo se realiza

La tiroidectomía se realiza en quirófano, bajo anestesia general. En la técnica convencional, el cirujano realiza una incisión en la parte anterior del cuello para acceder directamente a la glándula tiroides.

Durante la cirugía se separa cuidadosamente la glándula de estructuras cercanas, incluyendo la tráquea, los nervios laríngeos recurrentes y las glándulas paratiroides. Estas estructuras son importantes porque participan en la voz y en el control del calcio en la sangre.

La extensión del procedimiento depende del diagnóstico. Puede retirarse un lóbulo, casi toda la glándula o la tiroides completa. Cuando existe sospecha de extensión a ganglios linfáticos, se pueden tomar muestras o realizar una disección ganglionar del cuello.

El tejido retirado se envía a estudio patológico para confirmar el diagnóstico, tipo de lesión, tamaño, márgenes quirúrgicos, presencia de extensión fuera de la tiroides y posible compromiso ganglionar.


Evaluación previa

Antes de una tiroidectomía, la paciente o el paciente puede requerir ecografía de cuello, análisis de función tiroidea, biopsia por aspiración con aguja fina, tomografía en casos seleccionados, valoración endocrinológica, evaluación anestésica y revisión de antecedentes médicos.

En cáncer de tiroides, la ecografía cervical es especialmente importante porque ayuda a valorar la glándula, las características del nódulo y la posible presencia de ganglios linfáticos sospechosos. Esta información permite planificar mejor la cirugía.

También es importante evaluar la voz antes del procedimiento, especialmente en pacientes con antecedentes de cirugía previa, cambios de voz o tumores cercanos a estructuras nerviosas. En algunos casos puede solicitarse laringoscopia para revisar la movilidad de las cuerdas vocales.


Recuperación y seguimiento

Después de una tiroidectomía, el paciente pasa a recuperación para vigilancia de la anestesia, control del dolor, revisión de la herida y monitoreo de posibles cambios en la voz o niveles de calcio.

La estancia hospitalaria puede ser corta, dependiendo del tipo de cirugía y de la evolución clínica. Algunas personas regresan a casa el mismo día o al día siguiente, mientras que otras requieren observación adicional.

Durante los primeros días puede presentarse dolor leve en el cuello, sensación de tensión, molestias al tragar o voz temporalmente débil. En la mayoría de los casos estos síntomas mejoran progresivamente.

Si se realizó una tiroidectomía total, será necesario iniciar tratamiento con hormona tiroidea. La dosis se ajusta mediante controles de laboratorio y seguimiento médico. En algunos casos de cáncer de tiroides, también puede indicarse tratamiento con yodo radioactivo o vigilancia especializada según el riesgo.


Aspectos importantes a considerar

La tiroidectomía es una cirugía generalmente segura, pero puede asociarse a riesgos como sangrado, infección, alteraciones temporales o permanentes de la voz, disminución del calcio en la sangre por afectación de las paratiroides o necesidad de tratamiento hormonal de por vida.

La lesión de los nervios que controlan las cuerdas vocales puede producir ronquera o cambios en la voz. En la mayoría de los casos, estos cambios son temporales, pero deben ser vigilados cuidadosamente.

Cuando se retira toda la tiroides, el reemplazo hormonal diario es indispensable. Este tratamiento busca sustituir la hormona que la glándula producía naturalmente y, en algunos casos de cáncer, también puede ayudar a mantener niveles hormonales adecuados para reducir estímulos sobre tejido tiroideo residual.


Enfoque del Dr. William Puente

En la tiroidectomía, el Dr. William Puente prioriza una cirugía precisa, segura y cuidadosamente planificada, especialmente por la cercanía de la tiroides a estructuras delicadas del cuello. Su enfoque integra criterio oncológico, preservación funcional, evaluación ganglionar cuando corresponde y acompañamiento médico durante todo el proceso. Cada caso se analiza de forma individual para definir la extensión adecuada de la cirugía y construir una ruta de tratamiento clara, responsable y adaptada al diagnóstico del paciente.

Cultura preventiva

La prevención es parte esencial de una atención médica responsable, orientada a promover hábitos de cuidado, controles oportunos y una mayor conciencia sobre la importancia de proteger la salud antes de que aparezcan señales de alarma o condiciones avanzadas.

Detección temprana

La detección temprana permite reconocer señales importantes a tiempo, evaluar cada caso con criterio médico y orientar decisiones oportunas que favorezcan un diagnóstico más preciso, un manejo adecuado y mejores posibilidades de tratamiento para cada paciente.

Atención profesional

La atención profesional se fundamenta en experiencia, certificación y criterio médico especializado, ofreciendo a cada paciente una valoración responsable, orientación clara y acompañamiento seguro durante el proceso de diagnóstico, tratamiento y seguimiento.

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