
HIPEC - Quimioterapia
Quimioterapia intraperitoneal hipertérmica.
HIPEC, por sus siglas en inglés Hyperthermic Intraperitoneal Chemotherapy, es una técnica avanzada que combina cirugía citorreductora con la aplicación de quimioterapia caliente dentro de la cavidad abdominal. Se utiliza en pacientes cuidadosamente seleccionados con enfermedad tumoral localizada en el peritoneo, cuando es posible retirar la mayor cantidad de tumor visible mediante cirugía. Su objetivo es tratar células tumorales microscópicas que pueden quedar en la superficie abdominal después de la resección quirúrgica. Por su complejidad, este procedimiento requiere una valoración especializada, planificación multidisciplinaria y experiencia en cirugía oncológica de alta complejidad.
Sobre el
Procedimiento
Qué es HIPEC
HIPEC significa quimioterapia intraperitoneal hipertérmica. Es un procedimiento en el que se administra una solución de quimioterapia calentada directamente dentro de la cavidad peritoneal, que es el espacio interno del abdomen donde se encuentran órganos como intestino, estómago, hígado, bazo y superficies peritoneales.
A diferencia de la quimioterapia sistémica, que circula por todo el cuerpo a través de la sangre, HIPEC se aplica de forma localizada dentro del abdomen. Esto permite concentrar el medicamento en el área donde se encuentra o puede permanecer enfermedad microscópica.
Generalmente, HIPEC no se realiza de manera aislada. Forma parte de un tratamiento combinado con cirugía citorreductora, cuyo objetivo es retirar primero todos los tumores visibles y luego aplicar la quimioterapia caliente para actuar sobre células tumorales residuales no visibles a simple vista.
Cuándo puede indicarse
HIPEC puede considerarse en pacientes seleccionados con enfermedad peritoneal, especialmente cuando el cáncer se ha extendido a las superficies internas del abdomen pero no presenta una diseminación generalizada que impida una cirugía completa.
Puede utilizarse en condiciones como pseudomixoma peritoneal, mesotelioma peritoneal, carcinomatosis peritoneal de origen colorrectal, algunos tumores apendiculares, ciertos casos de cáncer gástrico y situaciones seleccionadas de cáncer ovárico, según criterio médico y características de la enfermedad.
No todos los pacientes con enfermedad peritoneal son candidatos. La decisión depende del tipo de tumor, la extensión de la enfermedad, el índice de carcinomatosis peritoneal, la posibilidad de lograr una citorreducción completa, el estado general del paciente, la función de órganos vitales y los tratamientos recibidos previamente.
Cirugía citorreductora
La cirugía citorreductora es la primera parte del tratamiento combinado. Consiste en retirar quirúrgicamente todos los tumores visibles dentro del abdomen y las superficies peritoneales afectadas.
Dependiendo de la extensión de la enfermedad, puede requerir resección de implantes tumorales, peritoneo, epiplón, segmentos de intestino, bazo, vesícula, útero, ovarios u otros tejidos comprometidos. La magnitud de la cirugía varía mucho entre pacientes.
El resultado de la citorreducción es fundamental. HIPEC tiene mayor sentido cuando se logra retirar la enfermedad visible de forma completa o casi completa, porque la quimioterapia intraperitoneal actúa principalmente sobre células microscópicas o enfermedad residual mínima.
Cómo se realiza HIPEC
Después de completar la cirugía citorreductora, se introduce una solución de quimioterapia calentada dentro de la cavidad abdominal. La temperatura suele mantenerse alrededor de 41 a 43 °C, según el protocolo utilizado y el medicamento indicado.
La solución circula dentro del abdomen durante un tiempo determinado, que puede variar aproximadamente entre 30 y 90 minutos. Durante ese periodo, el equipo quirúrgico controla la temperatura, la distribución del líquido y las condiciones generales del paciente.
Al finalizar, la solución se retira, se lava la cavidad abdominal según el protocolo y se completa el cierre quirúrgico. Todo el procedimiento se realiza en quirófano, bajo anestesia general y con monitoreo estrecho.
Por qué se utiliza calor
El calor puede aumentar la penetración de algunos medicamentos de quimioterapia en los tejidos y potenciar su efecto sobre células tumorales sensibles. Además, al aplicarse directamente dentro del abdomen, permite una mayor concentración local del tratamiento en comparación con la administración sistémica.
La combinación de calor y quimioterapia busca atacar células tumorales microscópicas que podrían permanecer después de retirar la enfermedad visible. Esta es una de las razones por las que HIPEC se considera dentro de estrategias avanzadas para enfermedades peritoneales seleccionadas.
El beneficio real depende del tipo de tumor, la extensión de la enfermedad, la calidad de la cirugía citorreductora y la selección adecuada del paciente. Por eso, no debe entenderse como un tratamiento universal, sino como una alternativa especializada para casos muy específicos.
Evaluación previa
Antes de considerar HIPEC, el paciente requiere una evaluación completa para determinar si el procedimiento es seguro y si puede aportar beneficio real. Esta valoración puede incluir tomografía, resonancia magnética, PET-CT en casos seleccionados, marcadores tumorales, estudios de laboratorio, valoración nutricional, evaluación anestésica y revisión del tratamiento oncológico previo.
En muchos casos, también se analiza el índice de carcinomatosis peritoneal, que ayuda a estimar la carga tumoral dentro del abdomen. Este dato orienta la posibilidad de lograr una citorreducción completa.
La selección del paciente es una de las fases más importantes. Una cirugía citorreductora con HIPEC puede ser extensa y exigente, por lo que se debe valorar cuidadosamente la edad, estado funcional, nutrición, enfermedades asociadas y objetivos del tratamiento.
Recuperación y seguimiento
La recuperación después de cirugía citorreductora con HIPEC depende de la extensión de la cirugía, los órganos intervenidos, el tipo de tumor, el estado general del paciente y la respuesta posoperatoria.
Puede requerir varios días de hospitalización, vigilancia en cuidados especiales, control del dolor, recuperación intestinal progresiva, manejo de drenajes, soporte nutricional y seguimiento estrecho de la función renal, hepática, hematológica y respiratoria.
Después del alta, el paciente necesita controles regulares para evaluar cicatrización, recuperación funcional, nutrición, resultados de patología, marcadores tumorales e imágenes de seguimiento. En algunos casos, pueden requerirse tratamientos sistémicos adicionales según el diagnóstico.
Aspectos importantes a considerar
HIPEC es un procedimiento de alta complejidad y no está indicado para todos los pacientes con enfermedad peritoneal. Su seguridad y utilidad dependen de una selección rigurosa y de la experiencia del equipo tratante.
Como toda cirugía mayor, puede implicar riesgos como sangrado, infección, fuga intestinal, obstrucción, alteraciones renales, complicaciones respiratorias, trombosis, fatiga prolongada o retraso en la recuperación digestiva. Estos riesgos aumentan cuando la citorreducción requiere resecciones múltiples.
También es importante comprender que HIPEC no reemplaza todos los tratamientos oncológicos. En muchos casos forma parte de una estrategia que puede incluir quimioterapia sistémica, vigilancia estrecha u otras terapias antes o después de la cirugía.
Enfoque del Dr. William Puente
En el tratamiento con HIPEC, el Dr. William Puente prioriza una evaluación minuciosa de la enfermedad peritoneal, la posibilidad real de citorreducción y las condiciones generales del paciente. Su enfoque integra cirugía oncológica de alta complejidad, criterio multidisciplinario y acompañamiento humano para definir si este procedimiento representa una opción adecuada. Cada caso se analiza de forma individual, buscando una estrategia segura, responsable y orientada al mejor control posible de la enfermedad.

Cultura preventiva
La prevención es parte esencial de una atención médica responsable, orientada a promover hábitos de cuidado, controles oportunos y una mayor conciencia sobre la importancia de proteger la salud antes de que aparezcan señales de alarma o condiciones avanzadas.
Detección temprana
La detección temprana permite reconocer señales importantes a tiempo, evaluar cada caso con criterio médico y orientar decisiones oportunas que favorezcan un diagnóstico más preciso, un manejo adecuado y mejores posibilidades de tratamiento para cada paciente.
Atención profesional
La atención profesional se fundamenta en experiencia, certificación y criterio médico especializado, ofreciendo a cada paciente una valoración responsable, orientación clara y acompañamiento seguro durante el proceso de diagnóstico, tratamiento y seguimiento.

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